miércoles, diciembre 28, 2005

Robert Carmona-Borjas responde al secretario Insulza

La democracia latinoamericana en crisis
Robert Carmona-Borjas
Noticiero Digital


Es una vergüenza, más que una lástima, que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), un chileno, de origen supuestamente democrático, respalde al régimen chavista al responsabilizar a la oposición venezolana de la constitución monopartidista, de la Asamblea Nacional de Venezuela. El jefe de la diplomacia regional declaró recientemente a El Mercurio, de Santiago, que "El principal problema de las elecciones venezolanas fue la ausencia de una oposición y agregó, para rematar que "A pesar de eso, la elección la vimos como normal."

El señor Insulza no coincide con los observadores internacionales, incluso con los de la misma OEA, quienes consideraron que la situación que se planteó en el país respondió a la enorme y justificada desconfianza que tenía el pueblo de Venezuela en el órgano electoral que, como sabemos muy bien, está sometido a las decisiones del Ejecutivo.

El secretario general de la OEA sabe perfectamente que la oposición en Venezuela -la que les apoyó durante la dictadura de Pinochet como lo debería recordar- es seria y responsable y que si actuó de esa manera era porque no podía endosar un proceso viciado para legitimar la ilegalidad. No fue una acción antidemocrática. Todo lo contrario.

Las elecciones legislativas, debería saberlo el señor Insulza, estaban absolutamente controladas por el Ejecutivo a través del ente electoral que se supone imparcial e independiente. Sobre eso le pueden informar los observadores, incluso sus funcionarios.
Los presos políticos comienzan a llenar las cárceles en Venezuela. La sentencia en contra del dirigente sindical, ex presidente de la Confederación Venezolana de Trabajadores (CTV), contrariando de la manera más flagrante las decisiones internacionales, en particular, las adoptadas por el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), muestran la persecución política y el secuestro del Poder Judicial por el Ejecutivo.

El señor Insulza, cuya responsabilidad es velar por la democracia en la región y en Venezuela en particular, en donde se dan una serie de hechos que deberían preocuparle, desprecia a la oposición venezolana que democráticamente lucha en contra del proceso revolucionario que confirmará, más temprano que tarde, con las consecuencias que ello traería, la implantación de un régimen totalitario y absolutista.

Nadie se opone a las reformas sociales, a las políticas a favor de las clases más desfavorecidas, pero todos se oponen en Venezuela, a la intolerancia, la imposición, la arbitrariedad y al afán de mantenerse en el poder. Diálogo versus arbitrariedad e imposición.

El señor Insulza tampoco ha podido percatarse de la insistencia del presidente Chávez en permanecer en el poder hasta el 2021 como el mismo lo ha declarado. ¿Para el Señor Insulza es eso democracia? Como chileno, debería entender perfectamente lo que significa la permanencia sine die en el poder. Totalitarismo simple, recuerdo del superado sistema soviético aún vigente en Cuba.

Es lamentable, repito, que el secretario general de la organización regional, con sus declaraciones parcializadas, blinde a un régimen que viola los derechos humanos.

Éste debería pedirle, más bien, al régimen chavista, que elija un nuevo órgano electoral que esté integrado por personalidades independientes, que abra los registros electorales y que se cuenten los votos manualmente. Pero eso no lo hace, simplemente, porque sabe que el candidato oficialista, Hugo Chávez, pieza vital que lo ayudó a llegar a la secretaría general, perdería las elecciones en Diciembre de 2006.

En definitiva, los venezolanos tendrán que resolver sus problemas solos y en democracia, mientras ésta persista. El señor Insulza verá ante su cara el deterioro de la democracia y del estado de derecho. Vendrán los lamentos, pero será tarde.

Los chilenos nunca fueron defraudados por la democracia venezolana, aunque los recursos de la dictadura de entonces hubieran podido ir a las manos de quienes podían contribuir con el regreso a la democracia. La moral prevaleció. Épocas de gloria en la región.

Los venezolanos demócratas, señor Insuza, estuvieron allí. Al lado de las víctimas del terror, de los perseguidos, de los segregados, de los familiares de los torturados, de los presos políticos y de los desaparecidos. No vacilaron. Ya habíamos sufrido la persecución durante la dictadura de Pérez Jiménez a quien el gobierno revolucionario de Chávez le rindió honores fúnebres 45 años después de ser derrocado por el pueblo. Triste coincidencia.

La historia se escribe muchas veces antes. Ojala me equivoque.
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