El reflejo de un nuevo estilo de gobierno
SANTIAGO, Chile (De nuestro corresponsal).- Con la designación de figuras políticas jóvenes con algunas incrustaciones de personalidades más maduras, y con igual número de mujeres y hombres en su gabinete, Michelle Bachelet ha querido demostrar que su gobierno de cuatro años será diferente e innovador respecto de los tres anteriores de su coalición de gobierno.
"Es el reflejo del nuevo estilo de gobierno que me he propuesto", dijo Bachelet al anunciar anoche a sus colaboradores.
Ya durante la campaña había señalado que en su gabinete mujeres y hombres tendrían la misma representación, anuncio que hizo poco después de visitar España, donde existe similar conformación. Y que con ninguno de los actuales ministros "se repetiría el plato", es decir, que no continuarían en el cargo.
Además, en el reparto de cargos también primó el reparto de puestos entre los diferentes partidos que conforman el bloque oficialista. Confirmó así su pretensión de hacer de su gestión un gobierno suprapartidario, que los partidos se vieron obligados a aceptar.
El origen de la candidatura de Bachelet, surgida al margen de las estructuras partidarias, y el respaldo transversal que obtuvo, le permitieron a la presidenta elegir a sus ministros con plena independencia y con escasa participación de los cuatro partidos, incluso de su propio Partido Socialista.
Ese propósito de convocar a colaboradores jóvenes y, en general, sin mayor experiencia política, se manifestó también cuando formó su comando electoral.
Si bien en la primera vuelta Bachelet obtuvo un cómodo triunfo, no logró la mayoría absoluta, lo que fue interpretado como un traspié por haber estado durante largos meses al frente en las encuestas con un porcentaje superior al 50%. Por ello, se vio forzada para el ballottage del 15 de enero a llamar como sus nuevos jefes de campaña al senador Andrés Zaldívar y al ministro de Educación, Sergio Bitar, dos veteranos en las lides políticas.
Ayer, la presidenta electa expresó su intención de ponerse a trabajar "a toda máquina, a todo vapor, porque en cuatro años se hace muy poco" apenas asuma el 11 de marzo. A partir de su mandato, el período presidencial se acortó a cuatro años, sin reelección.
El ejemplo de su antecesor será algo fundamental para Michelle Bachelet: por un lado, sirve como un ejemplo a imitar; por el otro, es una valla alta que tendrá que superar la próxima presidenta, por el incansable despliegue que ha hecho Ricardo Lagos durante sus seis años de gobierno, con una actividad diaria en el terreno y una relación estrecha con la población.
Es tal vez ese estilo de gobernar que a Lagos le ha permitido terminar su gestión con una aprobación sin parangón del 75 por ciento.
"Sólo me cabe reiterar mi compromiso de trabajar con toda la fuerza y energía por todo aquello que nos comprometimos durante la campaña, que es garantizar que muchas chilenas y chilenos tengan una vida más tranquila, más plena", dijo ayer Bachelet al ser proclamada oficialmente como presidenta electa.
La próxima mandataria se comprometió a poner en marcha 36 medidas económicas, sociales y políticas en sus primeros 100 días de gobierno, entre ellas un reajuste a las pensiones mínimas, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, y la modificación del polémico sistema electoral vigente. También figura en su programa de trabajo inicial reformar el sistema de administradoras de fondos de pensiones.
Bachelet señaló que cada ministro tendrá una lista con las exigencias que deberán cumplir en sus carteras durante los primeros 100 días de gobierno.
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