martes, mayo 16, 2006
ANALISIS: Hugo Chávez y el 'Eje del Bien' |
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Hugo Chávez y el 'Eje del Bien' ALVARO TIZON El Mundo - Madrid «La política energética está condicionando la diplomacia en todo el mundo... Esta política ha dado un poder extraordinario a algunos estados, que lo están utilizando de una manera no muy buena para el sistema internacional», se lamentaba en abril pasado la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, que poco después aludía al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como un «peligro» para América Latina y un «desafío para la democracia». La respuesta del mandatario venezolano no se hizo esperar. «No te metas conmigo, chica», dijo Chávez en su programa radiofónico Aló Presidente, que se emite cada domingo desde Caracas. «Toma un beso, Condoleezza... O Condolencia, como yo la llamo... Toma un beso y perdóname eso». Un diálogo de besugos sobre un asunto que condiciona cada vez más la política exterior en todo el mundo: la energía como fuente de poder. Los altos precios del petróleo provocados por la inestabilidad en Oriente Próximo y por la creciente dependencia de los países consumidores han contribuido a consolidar el liderazgo latinoamericano de Hugo Chávez, ex militar golpista reconvertido a la democracia, fundador del Movimiento Bolivariano Revolucionario y vencedor de todas las elecciones celebradas en su país desde 1998. Chávez, que considera a Fidel Castro como su mentor político, no ha dudado en utilizar la potencia de su economía (Venezuela es el quinto exportador mundial de hidrocarburos y el octavo país con mayores reservas de gas) para cuestionar la tradicional hegemonía norteamericana en la región. En 2002, el Gobierno de EEUU apoyó un golpe de Estado fallido contra Chávez. En su documento Estrategia para la Seguridad Nacional de 2006, la Administración de Bush dictamina: «En Venezuela, un demagogo inundado de dinero del petróleo está socavando la democracia y tratando de desestabilizar la región». «Al imperio hay que confrontarlo y denunciarlo», aseguró el sábado el presidente venezolano ante un grupo de simpatizantes reunidos en una cumbre alternativa celebrada en el Stad Halle de Viena.En su discurso, Chávez aludió a EEUU como «un Estado terrorista y genocida». «No hay país que se haya salvado en América Latina de la garra inmunda del imperio norteamericano», continuó el dirigente venezolano, convertido ya en icono del movimiento antiglobalización. «Las políticas neoliberales están en fuga... El Estado vuelve a ocupar su lugar en América Latina», según otra de las citas recurrentes de Chávez, que echa mano una y otra vez del «sueño de Simón Bolívar»: la unidad política de todos los países de la región. Como parte de este sueño, el líder bolivariano no ha dudado en apoyar la candidatura y festejar como propio el triunfo del dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), que hace unos días ha provocado un terremoto político con el decreto de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia. Chávez ha ofrecido a Morales, además, integrarse junto a Castro en lo que él mismo califica como el Eje del Bien en América Latina. Bolivia es dueña de la segunda mayor reserva de gas de América del Sur y suministra la mitad del consumo de Brasil y una parte importante del de Argentina, las dos mayores economías del subcontinente.La nacionalización puesta en marcha por Morales supondrá la renegociación de las condiciones en las que operan en el país compañías como la brasileña Petrobrás o Repsol YPF. Y un incremento en el precio de sus hidrocarburos estimado en torno al 65% (hoy en día el precio del gas boliviano es hasta cuatro veces más bajo que el que se vende en América del Norte). Tras la victoria de Morales, el gigante venezolano del sector de la energía, PDVSA, estudia distintos acuerdos de cooperación con las autoridades bolivianas. Pero la apuesta latinoamericanista de Chávez va más allá de su alianza con Castro y Morales. El presidente venezolano ha apostado públicamente por Ollanta Humala, ex militar golpista, líder ultranacionalista y segundo (12 puntos por debajo Alan García) en las encuestas de las elecciones presidenciales que se celebran en Perú el próximo 4 de junio. Chávez tampoco ha dudado en disfrazarse de mariachi y en entonar la clásica canción de Pepe Aguilar -«con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley...»- como parte de su estrategia de oposición frontal a Vicente Fox, presidente de México (el quinto productor mundial de petróleo del mundo).Chávez no ha vacilado en provocar un incidente diplomático entre ambos países tras llamar a Fox «cachorro del imperio». Y tampoco ha ocultado su simpatía por Andrés Manuel López Obrador, alcalde de México D.F. y candidato a las elecciones presidenciales que se celebran el 2 de julio. En Chile ha aplaudido durante la campaña a Michèlle Bachelet; aunque su apoyo se ha visto empañado por unas declaraciones en las que expresaba su deseo de «mojar los pies en una playa boliviana», en una alusión al conflicto fronterizo entre ambos países. En Nicaragua, que celebra elecciones en noviembre, ha respaldado al sandinista Daniel Ortega. En Ecuador, él mismo ha calificado al ex ministro de Economía Rafael Correa como «el candidato chavista». La revista Time incluye a Chávez entre las 100 personalidades más influyentes del mundo en 2006. «Es una lección de lo que puede ocurrir cuando EEUU desprecia a un continente entero», opinan sus editorialistas. Pocos ponen en duda la importancia real que Hugo Chávez ha logrado en toda la región. Una importancia que trasciende a su estilo populista y sus excesos verbales («creo que si no hablo, me muero», confesaba hace unos días en una conversación con France Presse).En los últimos siete años, desde que Chávez ocupa el poder, Venezuela ha invertido más de 16.000 millones de dólares en América Latina, frente a los 13.000 millones desembolsados por EEUU. Venezuela financió los 2.300 millones de dólares que han permitido al Gobierno argentino saldar su deuda con el FMI. La Administración de Chávez suministra petróleo a Cuba por valor de 1.000 millones de dólares al año, supliendo una carencia que la isla arrastraba desde la caída de la URSS. A otros 13 países del Caribe, les vende crudo a cambio de mercancías. Y ha concedido contratos a precios muy favorables a Puerto Rico y Paraguay. El Gobierno de Caracas ha puesto en marcha un acuerdo estratégico con China, que permite a la petrolera de este país extraer crudo en Venezuela. Con Brasil, ha llegado a un ambicioso acuerdo de compra de armamento tras la negativa de las autoridades estadounidenses a renovar su material militar. Dentro de su «política de integración», Caracas ha acordado la construcción de un gigantesco gasoducto hacia Brasil y Argentina, que costará 20.000 millones de dólares y otro hacia Colombia, valorado en 300 millones... Y su mayor arma estratégica: Venezuela es el tercer suministrador de petróleo de Estados Unidos, el «imperio inmundo», y la actual crisis ha hecho que le sobren los clientes. :: NOTICIERO DIGITAL :: Ver tema - ANALISIS: Hugo Chávez y el 'Eje del Bien' |