martes, junio 13, 2006

Andrés OPPENHEIMER entrevista a Alan GARCÍA: La izquierda

Claves americanas
La izquierda de Alan García

Andrés Oppenheimer

Martes 13 de junio de 2006

LIMA
.- A juzgar por lo que me dijo el presidente electo peruano, Alan García, en una entrevista de una hora, la semana pasada, cuando asuma el gobierno no será el populista radical que fue en su primer mandato: por el contrario, apoyará un tratado de libre comercio con Estados Unidos y seguirá el ejemplo de Chile al tratar de atraer inversiones.

Antes de evaluar si García está hablando con sinceridad o si son promesas vacías de un populista errático, veamos los tramos más significativos de la entrevista. Sentado ante su escritorio y fumando un cigarrillo, García negó informes de prensa según los cuales habría dicho que exigirá una renegociación del recientemente firmado tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, cuya ratificación está pendiente en el Congreso peruano. La prensa había afirmado que García se preparaba para exigir una "revisión" del tratado antes de apoyarlo en el Congreso, lo que generó alarma en círculos empresariales.

Según me dijo García, se trató de una mala interpretación por "el alarmismo propio de los periodistas". El acuerdo de libre comercio, tal como fue firmado por el presidente Alejandro Toledo, permite que cualquiera de sus partes solicite una renegociación después de algunos años, pero eso sólo sucedería después de la firma del TLC, si Perú llega a la conclusión de que el acuerdo le hace más daño que bien, señaló. "La tendencia actual del partido [APRA] es apoyar [el TLC] y resguardar lo más posible todo lo que signifique el problema agrícola y el de la medicina internamente -dijo-. Probemos, lo peor en el mundo es negarse antes de probar."

Al ser consultado sobre sus planes en materia de política exterior, dijo que "la política exterior de Perú no ha sido lo más desacertado de Toledo, de manera que hay que continuar con el tema de la apertura del mercado mundial, el tema de la convocatoria de capitales, de manera intensa".

Agregó: "Mi preocupación es la política interior. Es decir, cómo traducir eso en inversiones eficaces o en estímulo suficiente para que el capital nacional, que es el que va a ir a las zonas más alejadas, pueda dar empleo y mejorar el bienestar". Dijo que buscará un tratado de libre comercio con Brasil, "un país fundamental", y describió a Chile como "un ejemplo estupendo de inteligencia política, de convocatoria al capital externo y de Estado activo".

La madurez venezolana

Sobre Hugo Chávez, a quien durante la campaña acusó de interferir en los asuntos internos peruanos al apoyar a su rival, Ollanta Humala, García rechazó versiones de que tratará de liderar un bloque antichavista. "El loco no voy a ser yo", dijo. "No pretendo ser el mesías de la democracia dentro de Venezuela. Creo que el pueblo venezolano ha alcanzado la madurez suficiente para encontrar un líder que le permita hacer frente democráticamente al señor Chávez."

¿Será García un líder responsable, moderno y democrático? Los escépticos dicen que se verá forzado a tomar medidas populistas para apaciguar a sus seguidores izquierdistas y ganarse el apoyo del 47% de los peruanos que votaron por Humala. Asimismo, muchos temen que Humala, con ayuda venezolana, paralice el país con protestas callejeras, como hizo Evo Morales antes de llegar a la presidencia en Bolivia.

Al ser consultado sobre esta última posibilidad, García dijo: "Estoy convencido de que Chávez es lo suficientemente pragmático para saber hasta dónde puede ir. Los matones de barrio siempre tienen un límite cuando se encuentran con alguien que los pone en su sitio".

Y los seguidores de García dicen que el presidente electo no recaerá en su populismo del pasado, porque ha aprendido de su desastroso primer mandato, de 1985 a 1990, y ahora quiere ganarse un lugar en la historia como un buen mandatario.

Mi conclusión: me impresionó positivamente el hecho de que García reconociera que el gobierno de Toledo, que saneó la economía peruana, tuvo algunos logros. Uno de los mayores problemas de América latina es el tener presidentes mesiánicos que deshacen todo -lo bueno y lo malo- lo que hicieron sus predecesores. Eso cambia las reglas de juego cada vez que entra un nuevo gobierno, desalienta las inversiones a largo plazo y aumenta la pobreza.

Si en su nuevo mandato García construye sobre lo que heredará, será una gran noticia. Perú seguirá los pasos de Chile, y en cierto sentido de Brasil y Uruguay, en cuanto a probar que en la región está ganando terreno una izquierda responsable, moderna y globalizada.

http://www.lanacion.com.ar/exterior/nota.asp?nota_id=814068

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