| E l 01 de junio, el presidente Lula da Silva dio un notorio y -extrañamente- poco comentado paso, que agrega nuevas dudas sobre el plan de construcción del Gasoducto del Sur auspiciado por Venezuela. Desde el interior del fronterizo estado Amazonas, en la población de Coari a orillas del río Solimões, Lula presidió el acto de primera soldadura de un gasoducto que debe estar en funcionamiento en marzo del 2008. Se trata de un proyecto que estuvo paralizado por razones ambientales, y que contempla la construcción de una tubería 670 kilómetros de longitud desde la región petrolera de Urucu (en producción desde los años 80) hasta Manaos, la capital del estado Amazonas. El gas será destinado a la generación eléctrica reemplazando el consumo de gasoil. A finales de los años noventa, en las negociaciones entre los gobiernos de Rafael Caldera y Fernando Henrique Cardoso, el estado Amazonas se mostró reacio a la compra de electricidad venezolana ya que ello podía restarle viabilidad a su propio proyecto gasífero. Ahora, de la mano de Lula y pese a serias protestas de grupos ambientalistas de izquierda brasileños, el proyecto Urucu-Manaos está en desarrollo. Con financiamiento de Petrobras, el Ejército brasileño ejecutó en los últimos años un plan de obras preparando el terreno para el gasoducto, mediante la abertura de claros en la selva a lo largo de la ruta del tendido de los tubos. La presencia activa de la ingeniería militar en el proyecto, da cuenta del valor estratégico que le asignan en sus planes de defensa amazónica, ya que fortalece la presencia económica en la región y garantiza el suministro energético a la principal ciudad de la Amazonía occidental brasileña. El suministro de gas de Urucu a Manaos torna inútil el primer trayecto del Gasoducto promovido por el gobierno venezolano, el cual debería llegar a esa ciudad apenas en el año 2010. En su discurso en Coari, Lula repitió que ya Brasil es autosuficiente en producción petrolera, e igualmente reiteró que en breve lo será plenamente en todas las áreas energéticas. A raíz de la expropiación de las propiedades de Petrobras en Bolivia, Lula dijo respetar la soberanía boliviana, pero afirmó que no permitiría que Brasil dependiera energéticamente de los vecinos. En las últimas semanas han proliferado las noticias sobre aceleramiento de planes para producción de gas en los campos submarinos cariocas y, construcción de nuevos gasoductos para surtir de gas brasileño a las poblaciones del sureste y noreste del país. Lula aparece en este momento, alejándose de la alianza promovida por Caracas, basada en una hipotética co-administración energética regional suramericana que tenía al Gasoducto del Sur como pivote. Esa alianza fue truncada con la estatización boliviana. Estos hechos coinciden con la firma de un acuerdo Brasil-EEUU creando un “Mecanismo de consultas” para adelantar una agenda comercial bilateral, lo que distancia aún más a Lula del modelo confrontacional de Caracas contra Washington. http://www.otalvora.blogspot.com/Lula dijo respetar la soberanía boliviana, pero afirmó que no permitiría que Brasil dependiera energéticamente de los vecinos |